Durante el recorrido surgieron memorias de grupos que bajaban desde Jota Pérez hacia los pozones, recuerdos de la Playita Tone, Cancha el Clavo y otros sectores vinculados al río. También aparecieron relatos sobre paseos familiares, volantines, senderos informales, antiguos caminos ribereños y lugares que hoy resultan más difíciles de recorrer o habitar.
Uno de los aportes más importantes de esta salida fue mostrar que la relación con el río cambia a lo largo de la vida. Algunas personas recordaron el río desde la infancia y la juventud; otras lo vincularon con la maternidad, el cuidado de niñas y niños, el retorno a Mulchén o la decisión de vivir cerca de la naturaleza. Desde esa mirada, la identidad ribereña aparece como una experiencia que sigue construyéndose en distintas generaciones.
La salida también fortaleció los ejes temáticos del proyecto. En el ámbito productivo, surgieron relatos sobre cestería y recolección de mimbre, extracción de greda, pesca, leña, fibras vegetales, agricultura y antiguos usos asociados al agua. En conservación, las personas compartieron observaciones sobre coipos, aves, insectos, plantas, pancoras, caracolitos, moluscos y cambios percibidos en la vegetación, el caudal y la ribera. En perspectiva de género, aparecieron memorias sobre lavado de ropa, cuidados familiares, maternidad, vigilancia infantil y distintas formas de habitar el río según etapa de vida, responsabilidades y seguridad.